Runa.
Borja, su único amor. Había estado con él un año y medio. Una relación intensa, con un amor profundo por parte de los dos, y sincero. Una historia preciosa, todos apostaban que sería eterna.. hasta que apareció ella.
Lara, una chica rubia a la que nada tenía que envidiar. Era bajita, delgaducha y, lo peor de todo, era una vívora llena de celos. Se metió en su relación, y la destruyó. Borja dejó a Runa por Lara, con la que no llegó a durar un mes. Todo esto ocurrió en el mes de marzo. Ahí fue cuando Runa cayó en la depresión. Murió ahogada en sus propios sentimientos. Borja era lo único en su vida. Se volcó y aferró tanto a él que perdió sus amistades. Era el que la apoyaba y sacaba a flote cuando su padre la agredía física y psicológicamente. Ahora él no estaba, y ella había perdido todo. Dejó de comer, perdió el color de la piel hasta volverse pálida, sus ojos se apagaron, pasó varias veces por el hospital por las crisis de ansiedad y las taquicardias, y por su falta de apetito. Olvidó sonreír. Perdió sus sueños. Empezó a beber y a fumar porros de forma frecuente, hasta que llegó a ser su día a día. Dejó de lado sus estudios.
Borja, que se volvió insensible, se aprovechó de ella. Sabiendo cuánto le amaba Runa, la utilizó siempre y como quiso. Con tres palabras bonitas, ella le perdonaba todo y acababa en su cama. Sabía perfectamente cómo manejarla. Gracias al cielo, dos buenas amigas que no la habían olvidado, salieron en su ayuda. Kely y Elissabeth la sacaron de toda esta mierda. Dejó de beber y fumar tan amenudo, volvió a comer, la ansiedad fue desvaneciéndose y, a veces, incluso esbozó una sonrisa.
Pero sus ojos verde miel ahora eran negros, y su corazón estaba cerrado por derribo. Era incapaz de sentir nada por nadie, y ya no sabía si amaba a Borja o sólo era costumbre, pero ahí seguía. Hasta que apareció Javi.
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